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Aportes críticos y reflexiones sobre el mundo educativo y las artes:  del conflicto al sueño.

 

“Los niños son la verdad con la cara sucia,

 la sabiduría con el pelo desgreñado

 y la esperanza del futuro

 con la mano en el bolsillo”.

 

Anónimo

 

Normalmente los docentes hablan de “enseñar a los niños”, o en su defecto intentan hacerles entrar al respetable nivel de una especie de educación generada mágicamente, por quien cree poseer el misterioso poder del conocimiento. Bajo la histórica premisa del proceso enseñanza-aprendizaje, tenemos la nada alentadora costumbre de mantenernos como adultos, fragmentando muchas veces experiencias de aprendizaje realmente profundas, múltiples, bidireccionales, armónicas, realmente democráticas e innovadoras. Sin culpa alguna o inconscientemente, poseemos la tendencia a repetir viejos modelos y paradigmas impuestos a nosotros desde una infancia (algunas veces traumática) o en todo caso, podemos consolidar mapas metales fijos, ajenos a una cultura de libre creación, investigación, autocrítica y crítica constructiva. El crecimiento personal como esencia educativa implica su evolución desde el ser interior, hasta abarcar el entorno social, la otredad. Todos somos víctimas de las mismas cadenas de incomprensión y violencia, propias de los diferentes procesos históricos vividos y de la misma sociedad y evolución del pensamiento (reflexión) y de la praxis (acción), que sometidos a cambios y transformaciones constantes y generacionales, cada vez deben reinventarse y replantearse mediante el aprendizaje (tesis-antítesis-síntesis) recordando el marco propio de la dialéctica.

El aprendizaje es un asunto que escapa a los títulos académicos – como sinónimo de sabiduría per se- o al concepto de edad. El aprender es un proyecto de vida que no acaba sino hasta segundos antes de la muerte incluso, para entrar en otro espacio posible de vida sobrenatural. Es decir la escuela es de por vida, no hay cupones que aseguren al ser un estático nivel de sabiduría plena o de cierta plenitud. El conocimiento es cambiante y evoluciona junto al ser humano.
 

En este sentido, el desarrollo de los pueblos y culturas en su devenir y especialmente las artes en general (escénicas, auditivas, visuales, la literatura, la danza u otras manifestaciones artísticas) son parte del desarrollo integral humano que posibilita con tales recursos como médium, el autodescubrimiento, la expresión y explosión de las potencialidades naturales del ser humano, de los niños, adolescentes y de nosotros como adultos, quienes debemos intentar reencontrarnos con nuestro niño interno antes de dejarle morir completamente, o antes de que su espontaneidad, sueños e inquietudes desaparezcan y no permitan hacernos crecer en totalidad como seres íntegros y armónicos. Las áreas de las artes como círculo interdependiente y la cultura de la producción individual, colectiva y la organización sociocultural, deben abrir en parte el amplio espacio del camino hacia la nueva educación.

La cuestión educativa

La práctica escolar convertida en cultura educativa como repetitivo, estático y engañoso proceso denominado enseñanza-aprendizaje, ha traído consigo un cierto dirigismo, visión vertical y una relación, muchas veces autocrática donde la educación nace, se desarrolla y finaliza en y desde el “adulto docente” y no desde el “niño”. El llamado “educando” pierde su capacidad de ser. El concepto de “alumno” es errado. El denominado “alumno” o “educando”, es más bien un potencial ser, creador y conocedor de sus propias experiencias alternativas de aprendizaje informal, cultural, familiar, social y humano, cual aprendiz ante la vida, como sabiamente deberíamos asumirnos los adultos -continuadores de la infancia ante el laboratorio del mundo y las sociedades y como creadores-hacedores. Y más en el caso, del aprendizaje entre adultos donde la andragogía nos hace reflexionar sobre la educación entre iguales para crecer mutuamente. La educación no se integra normalmente en la sociedad actual, desde un proceso comunitario (de creación colectiva).

Se hace vital quebrar el paradigma vertical profesor-alumno, yo enseño - tú aprendes, yo arriba - tú abajo, enseñanza-aprendizaje, yo tengo el poder del conocimiento y tú el deber de aprender y ser instruido. He allí la falsa educación.

Paulo Freire (1970, pp. 105) nos habla de un revolucionario modelo educativo donde “Nadie educa a nadie” porque en realidad, circularmente y en igualdad de condiciones “nos educamos en comunión”. Y si tal educación permite reflexionar sobre sí mismo, la sociedad y el mundo para transformarlo y hacerlo mejor y más justo, entonces esta educación será crítica y liberadora, convirtiendo a ambos participantes y a los miembros del entorno educativo en sujetos activos.

En las culturas aborígenes, la educación histórica y antropológicamente se ha generado de manera espontánea y natural desde el medio familiar y colectivo (cultural). Es decir, no había que crear estructuras ajenas o desligadas de la dinámica sociocultural cotidiana para trasmitir y reflexionar sobre el conocimiento y la vida como un todo. Hoy día, estas realidades educativas primigenias han ido perdiendo espacios ante la transculturación y los cambios bruscos internos y externos en los pueblos originarios.
 

Ante la desestructuración y contradicciones entre la educación y su relación directa con la vida y la sociedad, pensadores algo más radicales como Iván Illich planteaban prácticamente derrumbar tales estructuras y concepciones para replantear la cuestión educativa como tal –al estilo de su obra: “Un mundo sin escuelas”-. Neill Sutherland en cambio, creó una experiencia original en Inglaterra hacia la segunda mitad del siglo XX, cuya obra denominada “Sumerhill” nos acerca a un experimento de educación para la libertad, la felicidad y el desarrollo del ser. Sutherland (1960, p.89) criticaba la educación para el desarraigo y a la sociedad donde se ha configurado “al niño moldeado, condicionado, disciplinado, reprimido, el niño y el hombre sin libertad, cuyo nombre es legión”.

Aún cuando en Latinoamérica según diversas estadísticas, la mitad de los niños son maltratados desde su hogar y en el entorno social, en realidad el maltrato se generaliza hacia el conglomerado de todos los seres humanos: la mujer, el hombre, las trabajadoras, adolescentes, etc. La estructura educativa oficial ha traído consigo una marca histórica de no proveer recursos económicos necesarios, tecnología educativa y medios pedagógicos múltiples, injustos contratos colectivos hacia los gremios de docentes e inclusive sin contrato alguno en caso de diferentes docentes dependientes de entidades regionales o municipales. El docente rural se interna en vías de penetración hacia zonas campesinas e indígenas donde el transporte es caminar horas y llegar de manera milagrosa por sectores montañosos, selváticos o de llanuras y hasta a lugares inaccesibles, o en otros casos dejar su familia e implantarse en pueblos lejanos para mantener su trabajo. Otra situación intolerable es enfrentarse como “maestro” a vicios partidistas o hacer política para conservar su seguridad laboral. Tales factores juntos sumado a otros cuantos, resultan normalmente inconcebibles para desarrollar una nueva educación de siglo XXI.

En Venezuela por lo general, el populismo gubernamental junto a suficientes recursos económicos propios de la renta petrolera con el debido empuje del “período democrático” después de 1958, logró ir masificando la educación cada nuevo período presidencial, hasta multiplicar la construcción de planteles sin un claro rumbo enmarcado en calidad educativa, y de espaldas a la compleja realidad del país creando a veces, especies de instituciones y programas deformes de raíz y en su desenvolvimiento normal, certificados a su vez con un sello convencional de Ministerio de Educación. Uslar Pietri se refería a esta conflictiva situación como un mal de la democracia, planteando a veces el cerrar escuelas, antes que multiplicar el sinsentido educacional.

La integralidad como pedagogía


Hoy día, entre los pedagogos más preclaros y la avanzada del pensamiento actual, se habla del diálogo de saberes y del diálogo intercultural, el pensamiento holístico, transversal y del feeb back como dinámica integral e integradora. De espaldas a los históricos etnocentrismos y a la unilateralidad de los centros del poder científico e imperial, en la cotidianidad se plantea al contrario, la inevitable validez de todo saber, el reconocimiento de toda forma de saber tangible e intangible, del conocimiento de los pueblos aborígenes, de los estudiosos y expertos, del encuentro entre el occidente y el oriente, lo transdisciplinario e interdisciplinario conectados entre sí. Cada actor del proceso educativo formal, en realidad sólo es un agente sometido al aprendizaje circular y de espiral. Arropados ambos, niños y adultos, por las experiencias teórico-prácticas, vivenciales y diversas, que se da en un plantel determinado y en cada espacio o lugar no convencional, el conocimiento se absorbe y asimila y a su vez, cada “sujeto” enriquece el ser, hacer, conocer, comprender y crecer como un todo: bio-psico-socio-espiritual. Cada personaje es portador de un conocimiento propio, innato, íntimo y cultural. El cruce implica la retroalimentación cuando realmente se reconoce “al otro” como dialogante.

Ejemplo: un docente urbano inserto en una Escuela Básica Unitaria determinada se enfrenta a unos “alumnos” determinados, portadores de toda una cultura ancestral y milenaria, venidas de unas experiencias vivenciales de trabajadores e incluso productores, cuya vida real se aleja a kilómetros de una educación que no tiene posibilidad de dar respuesta al accionar y al sentido de existencia o sobrevivencia de estos pueblos de economía rural o semirural, artesanal, agropecuaria, de pescadores-recolectores o de cultura de descendencia aborigen o afrodescendiente, normalmente enfrentada a situaciones actuales de marginalidad o pobreza.

El paradigma actual de no paradigma es lo holístico, lo cambiante, lo que es intervenido en su transversalidad por todas las fuentes de saber. Ello implica lo ecológico, el aprendizaje sin límites, lo contínuo, lo transformador, el no a lo absoluto y definitivo, lo flexible y espontáneo como parte de la complejidad y estructura de la vida misma. Los liderazgos autocráticos que no poseen la visión compartida de todos, no se ajustan a los nuevos modelos de proyecto colectivo, abiertos, de estructura horizontal que requiere una nueva idea de gerencia social, humanística y democrática.

La afectividad como urgencia

El gran dilema del rumbo educativo es el divorcio y dualismo entre desarrollo cognoscitivo y desarrollo afectivo. Una educación que no logra rozar el corazón de sus participantes y permanecer activamente en él, no resulta ser un hecho educativo realmente profundo, integral y armónico con el universo interno del ser. Si pasa como ráfaga de conocimiento apenas por un costado de la persona, superficial y externamente se evaporará como un invierno temporal sobre el pasto.

Según Marielba Gil (Revista Educación para el magisterio, No. 185, 2001-2002, p. 42), existen evidencias históricas del conflicto afectividad-educación al acercarnos al siglo XIII cuando Federico II, rey de Sicilia, quien hablaba seis lenguas y creía que el ser nacía con una lengua innata, experimentó el aislamiento de un grupo de niños rodeados sólo de silencio para lograr activar su comunicación espontánea. Según esta historia, los niños morían desprovistos de toda comunicación y ternura en manos de rígidas madres adoptivas. Cita la autora Marielba Gil a Garner (Idem) hacia 1972 refiriéndose al “enanismo por privación” donde el trastorno emocional y la privación ambiental influyen abiertamente en el aparato endocrino y el desarrollo cortical. Luego la escritora (Idem) cita a Insel hacia el año 1997 quien con sus hallazgos demuestra que algunos neuropéptidos cerebrales están relacionados con la mediación del apego y afectividad.
 

Para Bertha Braslavsky (Tomo UNA: La lecto-escritura inicial en una escuela para la democracia, 1999, p.107-108), al acercándonos a la Grecia de la Edad Media nos encontramos con prácticas rígidas de maltrato donde el “maestro” recurría a la palmeta y al golpe para generar superficialmente memoria y aprendizaje. Pero, igualmente la autora (Idem), nos refresca positivamente con una invitación a los juegos y experiencias sensorio-motrices, las rondas, y la necesidad de rescatar las tradiciones afectivas de los cantos de cuna, como un lenguaje cargado de afecto, como literatura del amor.

Hoy día, la Programación Neuro-lingüística (PNL), después de años de existencia, nos habla de la unión indestructible entre lo que programamos mentalmente, lo que comunicamos y lo que nos sucede biológica e integralmente.


Los métodos autocráticos en la educación tendían a disminuir con el paso del tiempo dependiendo de las geografías y culturas a lo largo del planeta. En la actualidad y con el avance de los Convenciones de Derechos Humanos y de Niños, Niñas y Adolescentes a nivel internacional y la LOPNA en nuestro país, se plantean nuevas realidades, retos educativos y pedagógicos. El avance histórico de los “Proyectos Pedagógicos tanto de Aula como de Plantel –Comunitarios- han abierto un importante camino para la democratización educativa creciente, a la cual le resta mucho sendero por recorrer y nuevos espacios por ganar. Sin embargo, siguen existiendo problemas de incomprensión y violencia en el aula pero, sobretodo en el espectro familiar si es que se puede hablar de entorno familiar cuando existen disfraces de familias infuncionales y deformes (a lo cual el docente no tiene capacidad de resolución), cifras alarmantes de niños de y en la calle, y una estructura educativa que posee todavía graves debilidades como cuerpo integral de la sociedad. En todo caso, ya no sólo se trata del problema del amor y el afecto, también se relaciona la problemática con la gerencia, la consulta y una nueva forma de educación que debe surgir como verdadera transformación cualitativa y cuantitativamente en nuestro país. Por otro lado, también se trata de un asunto excesivamente delicado y conflictivo como lo es, el manejo del tiempo (cantidad de horas, tomando en cuenta el regreso al horario doble en algunos planteles) y la matrícula, así como las rígidas estructuras arquitectónicas educativas, para analizar realmente a cuáles resultados se enfrenta la educación “formal e institucional”.


En cuanto a los “educadores”, valdría la pena investigar científicamente el por qué y la razón de la enfermedad de tantos docentes con problemas de la voz y de cuerdas vocales, y el desequilibrio emocional que le genera muchas veces al “maestro” la presión diaria frente a tal cantidad de matrícula y el manejo del horario, así como también saber hasta qué punto hay posibilidades reales de generar más flexibilidad en la cotidiana situación educativa de aula, la cual tiende a ser tensa de manera casi constante. Los resultados de tal investigación, podrían conllevar a serios datos que apuntasen a reflexionar sobre problemas y contradicciones del sistema educativo como tal –de estructura-, y no sólo sobre la actuación del docente (como cuestionable facilitador a quien siempre se le suele ametrallar como causal directo e indirecto).

El prisma audiovisual de nuestros días


El mundo de lo audiovisual, el siglo de la imagen, el ícono y las nuevas tendencias a sintetizar los textos y ampliar el espacio gráfico, hoy es vital como pensamiento y acción de enlace de los lenguajes propios del ser humano en su integralidad ante el mundo actual, ante la civilización de la imagen. Ante la compleja realidad cotidiana se nos plantea generar alfabetización visual.

Para Hernán Errázuriz (Revista Métodos, contenidos y enseñanza de las artes en América Latina y el Caribe, 2003, pp. 15-17), mientras en la mayoría de escuelas latinoamericanas la pizarra negra y el papel son todavía los recursos omnipotentes de la “enseñanza” y de los “educadores”, fuera de ella los videojuegos, la televisión, el software y otros recursos tecnológicos moldean la sociedad y a sus consumidores. El mercado y la globalización invaden Suramérica de forma nada respetuosa hacia las culturas locales y ante las realidades étnicas de la región, sumado esto a las desigualdades e injusticias propias del cono sur. Errázuriz (Idem), nos habla de una enseñanza de las artes necesariamente comprometida ética y estéticamente con los derechos humanos, la ecología y las realidades geográficas concretas de su diversidad cultural.

Investigaciones variadas (Tomo UNA: Técnicas y recursos para el aprendizaje, 1996, p. 236-237), han demostrado en esencia el gran poder audiovisual (tecnológico), práctico –real y concreto- y sensorial de asimilación y aprendizaje acordes con los nuevos tiempos y con una nueva educación del futuro, en los siguientes aspectos:

1. De manera porcentual el ser humano aprende mediante:


a) La vista en un 83%

b) El oído en un 11%

otros) olfato, tacto, gusto.
 

2. La retención de información por diversas vías genera:


a) un 90% de lo que se dice y realice

b) un 70 % de lo que se dice y discute

c) un 50 % de lo que se ve y escucha

d) un 30 % de lo que ven

e) otros: de lo que escuchan, de lo que leen.
 

3. Los métodos de enseñanza que logran capacidad de asimilación en el tiempo en cuanto a conocimiento:
 

a) Oral y visual en conjunto:
después de 3 h = 85% y después de 3 d = 65%
b) Sólo visual:
después de 3 h = 72% y después de 3 d = 20%
c) Sólo oral:
después de 3 h = 70% y después de 3 d =10%
 

4. Al presentar un objeto a “un alumno” el nivel porcentual de aprendizaje según la muestra es:

a) Al presentar el objeto real: 40%

b) Al presentar un modelo: 20%

c) Al presentar la imagen del objeto: 10%
 

Al tomar en cuenta los porcentajes realmente aprovechables a nivel educativo, cabe la pregunta: ¿Valdrá la pena seguir sometiendo excesivamente a los niños, niñas, adolescentes y a los mismos docentes, a cantidades de horas y de “alumnos” (estructura de horarios y matrícula establecidos nacionalmente) en un espacio convencional de escuela para lograr qué, desde el punto de vista de un real aprendizaje significativo?

La evolución en la expresión plástica infantil

Para muchos autores, la enseñanza del arte se ha convertido en una rutinaria práctica de dibujo o teoría, donde se somete a los “alumnos” a un sistema rígido, triste y sin alma donde se tiende a anular el poder creador infantil, cuya génesis se encontraba justificada plenamente en la espontaneidad natural del ser, del instinto e inconsciente cuando éste se expresa y aún más allá, en la misma motivación que traía consigo el ser primitivo a la hora de enfrentarse a la creación de petroglifos como en el caso de las pinturas rupestres de Altamira en Europa. El artista plástico Cizek, desde finales del siglo XIX (hacia 1897), batallaba contra la miopía oficial de su época para demostrar que el arte libre y expresivo de los niños con tan sólo un apoyo artístico respetuoso del ser, era mucho más apropiado que el de las experiencias escolarizadas donde la libertad creadora desaparecía lentamente.

Los diferentes investigadores y autores (Tomo UNA: Artes Plásticas, 1995, p. 82) han expresado y estructurado con diversos términos y edades, la evolución plástica infantil y adolescente:

 Cyril

 Lark Horowitz

(1933)

Lowenfeld y Brittain  (1958)

 De Francisco

(1958)

 Garabato  (2-5)

Garabato (3-5)

Garabato  (2-4)

 Manipulativo  (2-5)

 Simbolismo (2-5)

 

 

 Pre-esquemático

(4-7)

 Pre-simbólico (5-7)

 Realismo descriptivo (5-6)

 Esquema  (6-11)

 Esquemático (7-9)

 Simbólico (7-9)

 Realismo visual

(9-10)

 

 

 Realismo incipiente

(9-11)

 Realismo incipiente

(9-11)

 Represión (11-14)

 

 Esquemático

 (11-13)

 

Pseudorealista

(11-13)

Realismo analítico

(11-13)

 Despertar artístico

(15 y más)

 

 Fiel al aspecto

 (pre-adolescencia)

 Período de decisión

(adolescencia)

Realismo proyectivo

(13-15)

 

 Representación en el espacio

(adolescencia)

 

 

Renacimiento

(15-20)

El dibujo del niño comenzó a ser objeto de atención rigurosa a comienzos del siglo XX. Para Georges Luquet hacia 1927 y luego para Viktor Lowenfeld hacia 1947, pilares en el tema de la evolución en la expresión artística en los niños, era de gran preocupación el escudriñar el lenguaje del arte desde la aparición de los llamados garabatos hasta el realismo visual propio de los adolescentes en sus obras.

Los padres tenemos la extraña idea de impulsar a nuestros niños desde los 7 u 8 años en Escuelas de Arte donde se desarrollen plenamente. Sin embargo, no siempre un artista plástico es pedagogo o conoce de Psicología Evolutiva y del Aprendizaje y quizás, con buenas intenciones inicie con los pequeños el conocimiento de la perspectiva, el punto de fuga, los contrastes, el binomio luz-sombra y otros elementos características de las técnicas de dibujo y pintura. Entonces, el bodegón y el carboncillo y cada vez más sumamos complejidad al mundo sencillo y libre del “aprendiz”, con lo cual quebramos su proceso evolutivo propio. De esta forma, no sólo le sometemos a no asimilar estas estructuras de técnica artística propia de los adultos, sino que además se soslaya el poder creador innato y espontáneo, produciendo posiblemente un fracaso real en tales experiencias o conllevando a seres humanos con sensibilidad por el arte a desertar más adelante e incluso, a aborrecer abiertamente lo que conocieron por clase de arte. Tal realidad tiene una posible consecuencia en términos coloquiales: se puede secar o es posible quemar de esta manera la inquietud artística individual de un niño o niña más. En la formación del docente todavía existe una tendencia hacia el conductismo (premio-castigo). Esa forma de intentar como Pavlov, influir en el comportamiento de los seres a través de estímulos externos, se depende entonces de una activación de otra persona para generar algo propio. Hoy día, se requiere volver a revisar experiencias de pensadores como Carl Roger con su enfoque humanístico, Piaget con las etapas diferenciadas y tantos pedagogos que abrieron los espacios de reflexión hacia el constructivismo, hacia ese ir construyendo el conocimiento a partir del ser individual, progresivamente y al ritmo propio, sin presiones o traumas.

Artistas contemporáneos niños y el mundo naïf
 

Docente zona rural 35 años

Basta ver las obras de los alumnos de preescolar, para notar que el instinto artístico, significativamente fresco y expresivo -creciente y en evolución- está allí en el ser, de manera absoluta y definitiva constituyendo parte importante de toda la compleja integralidad que nos convierte en seres totales. Las obras de arte primitivas y las pinturas de los niños han influenciado de manera notable al arte moderno y contemporáneo. No reconocerlo sería un absurdo o un acto de una terrible injusticia histórica. Sobre este punto, diferentes autores y artistas plásticos lo reconocen en sus reflexiones. Con mayor claridad visual, las obras de pintores como Marc Chagal, Paul Kleé o Joan Miró, nos lo reseñan a manera de ilustración y comprobación graficada. Picasso, en una célebre frase decía que a los quince años era capaz de pintar como el gran Velásquez, de allí en adelante intentó pintar sólo como los niños.

Naïf, término francés de la palabra ingenuo, nos acerca al arte del instinto, del alma, de los pueblos y del artista adulto-niño cuyo conocimiento y práctica es la de la comprensión autodidacta, el no academicismo y la tradición popular autoasumida como algo personal. En Paris, junto a Jean Cassou se realizó la exposición “El mundo de los Naïfs” hacia 1964.

En Venezuela hablamos de los artistas populares, Juan Calzadilla los nombraba como artistas del común. Nombres como Juan Félix Sánchez, Salvador Valero o Bárbaro Rivas nos asoman al arte de los pintores y escultores humildes de los pueblos es decir, nuestro patrimonio vivo. También representan estos valores de la plástica a los eternos marginados, quienes forman parte de los que sufren la inseguridad social junto a muchos trabajadores culturales en general.
 

En el Estado Táchira hablamos de artistas populares como María Aponza, Isidro Duque, Ramón Valero, Pedro Delgado, Carmen Sánchez o Alberto Chavarriaga, entre tantos creadores que hoy día suman obras al patrimonio cultural que heredarán los nuevos artistas por venir.

Las instituciones y asociaciones tanto públicas como privadas deben crear espacios para la reflexión, la autocrítica y la revisión del tratamiento que reciben quienes hacen y producen cultura en nuestro país. A lo largo de la historia, se ha utilizado muchas veces a la cultura como cultura del espectáculo, como relleno estético o en oportunidades, como complemento proselitista gubernamental o de sectores de élite y poder. Esta visión y práctica puede seguir catapultando las expresiones y manifestaciones de los pueblos y de sus autores esenciales de no enfrentarse y revertir tal perversión social.
 

Docente 50 años

Hoy día, el reto es lograr generar creación libre, llamar e integrar a los cultores y reestructurar toda la educación formal, sumando las experiencias de educación informal y alternativa y uniendo a los trabajadores culturales a ese esfuerzo. Fusionar a los docentes junto a los hacedores de danza, teatro, cine, mimo, títeres, baile, pintura, escultura, artesanía, poesía, cuento, novela, ensayo, diseño gráfico, folclore, manifestación ancestral y promoción cultural y artística para salvar al ser creador que habita todavía en nosotros y especialmente en niños y niñas. Sólo así se podrá reconstruir desde el alma una nueva sociedad, donde no sólo las matemáticas y las ciencias exactas sean la prioridad. Convertir a la escuela en un espacio para la autogestión y la producción, es un asunto serio y urgente como piedra angular de sostenibilidad y soberanía local. Ese nuevo hábitat humano y total debe reelaborarse desde el afecto, la creatividad, los derechos humanos, la ecología, el apoyo mutuo, la cooperación y las tradiciones para que sean el alimento de nuestra esencia. Ese es el sueño por hacer.

Arte del Origen: hacia una propuesta ecológica y plástica de libre creación, identidad cultural y de promoción de los derechos humanos

“…Mis dedos recorren febrilmente el trazo rojizo

que se despliega en la roca…

Espirales, círculos, líneas, puntos…

Mis manos están teñidas de rojo.

Yo, hombre urbano he sido iniciado.

Es el inicio”.

Roberto Colantoni

Madre de niño particitante 48 años

Los Talleres de Arte del Origen son el espacio para el retorno a los orígenes de la creación misma, del contacto vital con la naturaleza y la pintura primitiva que aún habita en el ser. Intentamos entonces, volver al primer instinto y al artista silvestre que todavía habita en nuestras selvas internas. La experienciación vivencial de los participantes con la tierra madre arcillosa, las flores y hojas verdes, el carbón, el onoto y otros elementos pictóricos naturales (minerales y vegetales) es imprescindible, y resulta ser un acto de descubrimiento, placentero y esencial para hacer arte, a partir de lo que el ambiente ofrece a los niños artistas, los docentes, etc. Nuestros abuelos amerindios pintaban su cuerpo, las rocas, las cuevas y hacían del arte un rito de la vida en conexión con el cosmos.
 

La alternativa de manejo y utilización de técnicas en los Talleres de Arte del Origen como por ejemplo el chimó (elaborado con ceniza y tabaco como tradición aborigen), implica una revalorización de productos especiales a veces marginados o mal utilizados, que representan una válida propuesta cultural, ecológica y económica. Tal planteamiento artístico es accesible a quienes no pueden contar con los costosos materiales de pintura que ofrece la industria, convirtiendo al arte muchas veces en una expresión artística para élites. Desde el ranchito del barrio más escondido en las urbes, hasta en las zonas rurales donde la pobreza anda a sus anchas en el último rincón del mapa, es posible hacer arte para la inclusión. Hacer papel artesanal como asociación productiva, jugar con la arcilla y crear obras para comerciar, dibujar y utilizar las técnicas de pintura como un modo de sobrevivir va más allá de una simple distracción o hobbie; reencontrarse con la creación propia crea autoestima y más cuando se parte de la cultura ancestral; buscar colores en los bosques y jardines, el suelo, los árboles y sembrar para tener material pictórico, es una bofetada a la civilización de la exclusión y la tecnología. Entender que la naturaleza es base para el arte, es volcar la mirada al problema de la destrucción de la Pachamama.

El gran Armando Reverón, molía ladrillo, carbón y otros materiales haciendo interesantes obras para hablar desde el lenguaje del alma. Para una segunda etapa del taller, se realizan entonces combinaciones con técnicas mixtas y materiales tales como los colores de plástico o de cera, témpera, etc.

Arte Libre

“…La vía más creativa … La de enriquecerse

en el contacto con el arte de los niños … Aspiro

a morirme viejo, pero como un niño, pintando,

acercándome cada vez más a las cosas más puras de la infancia”

 

Oswaldo Vigas

Rompiendo esquemas mentales, concepciones erróneas y una visión del arte casi siempre fundamentada “desde el adulto”, en los talleres se plantea que la expresión artística debe ser libre y aún cuando el arte implica libertad plena, en muchas personas e instituciones todavía se practica una especie de arte cárcel, donde el ser humano creador –por ejemplo el niño- es interpelado, acosado, presionado, estigmatizado o por lo menos, no comprendido en su potencial espontáneo de artista natural.
 

La violencia hacia los niños no necesariamente es producto de una intención propia, suele salir del inconsciente, del pasado vivido, del maltrato hacia el niño o la niña que muchas veces lloró dentro de nosotros hace años. La exclusión por otra parte no sólo es exclusión material, expresada en la falta de recursos y pobreza, puede ser exclusión de afecto. Un niño de familia pudiente puede tenerlo todo y ser tan o más infeliz que un niño pobre con afecto. El desarrollo de la afectividad y la cercanía a la individualidad que representa cada niño y niña o sea, entrar y permanecer en el afecto de los niños, es el centro de los talleres de arte. Al no desarrollar de esta forma la actividad artística, sería preferible no utilizar entonces los pigmentos y el concepto del origen de manera rígida, para legitimar una autocracia escolar de aula.
 

Derechito con los derechos

“ El nuevo derecho, fundamentado en la doctrina

de la protección integral debe respetar una serie

de principios rectores que constituyen sus pilares

fundamentales; el niño como sujeto de derechos;

el interés superior del niño; la prioridad absoluta”

Exposición de Motivos LOPNA

Los niños y los adolescentes, se encuentran en niveles evolutivos diferentes de aprendizaje y desarrollo desde su constante crecimiento, esto no los convierte para nada en menores en cuanto a derechos humanos en lo absoluto. Los adultos inconscientemente tratamos a quienes consideramos pequeños y pequeñas como si fuesen adultos en cuanto a deberes, les exigimos la rígida visión que nos guía y aún con muy buenas intenciones podemos ir castrando o violentando su proceso evolutivo de creación, expresión artística y desarrollo humano porque nuestra relación docente se basa más en el intervencionismo y no tanto en apoyo indirecto.


La asesoría y facilitación del docente quien a su vez se reeduca con el artista natural que representa cada uno de los alumos, debe convertirse en un ser de apoyo invisible. Es decir, sólo servir de puente, para que el participante descubra y potencie su poder creador y para que cada uno de los niños se encuentren consigo mismos, desapareciendo la imponente figura del adulto. De este modo, los docentes no deben intervenir diciendo: ¡ Haz esto o aquello ! ¡ Mejora la proporción de las personas ! ¿ Qué es ese garabato tan raro ? ¡ Los árboles no son morados ! ¡ No saben dibujar una flor, así es como se hacen las flores !. Y quizás, lo más delicado es intervenir en el preescolar (educación inicial) utilizando moldes de figuras predeterminadas y haciendo juicios de valor ante los niños. Científicamente, está comprobado que cada ser humano desde la niñez hasta la adolescencia evoluciona según cada etapa. Por ello, no es sino hasta después de pasado el inicio de la adolescencia donde quizás, los participantes de los talleres de arte deben empezar a manejar técnicas artísticas de una manera más profunda, logrando una lenta y segura asimilación. Antes de ese paso, la explosión espontánea e instintiva de las artes en los niños debe respetarse y abrir el caudal para que la expresión y libre creación se logre como inicio de un necesario proceso armónico integral, respetando así, los derechos humanos fundamentales a la creación individual, al fortalecimiento del autoestima e intimidad personal, al desarrollo equilibrado del ser sin traumas psicológicos, interrupciones o cualquier forma de maltrato (sea sutil o violento). Los derechos también implican ser responsables con los deberes para con los niños a su alrededor, quienes a su vez, son sujetos de derechos y ante los adultos, reconociendo en ellos, el abrigo de afectos de estos gigantes pequeñitos y pequeñitas que representan los niños.

Laura la Pintora

He aquí un cuento real para el disfrute del arte, el arte que sale del espíritu por supuesto:

Una hermosa niña huérfana, hija de esta extraña vida rodante y candente que hemos de vivir, toma con cierta indiferencia una hoja blanca tipo carta y la observa en silencio. Su rostro parece ausente y lejano. Al ver las flores y las hojas verdes, duda y cree perder el tiempo con unas plantas sobre la mesa. Le parece algo absurdo pintar sin creyones. Desconcertada, frota sobre el papel los pétalos y las hojas de grama, descubriendo que el color se adueña de la página con espectaculares matices morados y azulados, marrones, verdes y naranjas. El carbón que siempre estuvo inmóvil sobre una esquina del patio bajo los mangos de una casa de amigos, invitaba a ser parte de una composición de arte.. Entonces, con las puntas de los dedos, Laura ahueca la bolsa que contiene la arcilla y toma dos trozos de ella para colorear su cuadro. Utiliza los diversos tonos que la tierra madre arcillosa mantiene en su vientre.. Después de rociar el barro con un poco de agua, comenzó a pintar desde la maestría de sus dedos, arbitrarios y enloquecidos por la emoción del poder de creación, que empezaba a descubrir en sí misma. En un mortero de madera, golpeó las semillas de onoto con un pedazo de tronco mientras el chorrito de agua que reposaba en el mortero se convertía en color rojo. Ella, necesitaba ahora color sepia, así que abrió la bolsa de chimó que escondía un anciano en el centro del patio. En un lugar ventilado, tomó un vasito con un poco de agua y dejó, que al hundirse el trozo de esa cosa rara que es el chimó, los colores salieran en escena a dejarse lanzar a los caudales imaginarios de la niña pintora. Laura fue consiguiendo en sus experiencias por el bosque, otros pigmentos para seguir haciendo obras desde el alma. Ese día, Laura no dejó de reír y verse como una gigantesca artista que solía volar al amanecer, entre horizontes de soles y lunas a color.

Artista Plástico: Ender Rodríguez

E-Mail: isrodriguez44@hotmail.com

 

NOTA: Los Talleres de Arte del Origen, se han realizado desde hace más de 10 años para niños en general de instituciones públicas y privadas así como para Centros de Atención de la Infancia, niños y adolescentes de la calle, víctimas de violencia intrafamiliar, con problemas de conducta o drogas, damnificados, indígenas y campesinos, niños huérfanas, adolescentes, docentes y trabajadores sociales y culturales como multiplicadores, y para cualquier público. La experiencia de talleres con niños excluidos hoy en día se están realizando con el apoyo de Bariquía Grupo de Formación-acción en Arte, Cultura y Derechos Humanos y entes del Estado. Actualmente se preparan los talleres para niños refugiados y limpiabotas.

 

Bibliografía

 

• FREIRE, Paulo, “Pedagogía del Oprimido”, Siglo Veintiuno Editores. Bogota, 1970.

• NEILL, Sutherland. “Summerhill”. Fondo de Cultura Económica. México, 1960.

Revistas y otras fuentes:

• Educación para el magisterio, No. 185, Caracas, 2001-2002.

• Formas del Inicio. La Pintura Rupestre en Venezuela, Fundación de Arte Nacional, No. 123, Marzo-Mayo, Caracas, 1992.

• Gaceta Oficial de la República de Venezuela: Ley Orgánica de Protección del Niño y del Adolescente, Caracas, 1998.

• Métodos, contenidos y enseñanza de las artes en América Latina y el Caribe, 2003.

• UNA. Artes Plásticas, Caracas,1995.

• UNA. La lecto-escritura inicial en una escuela para la democracia, Caracas, 1999.

• UNA. Técnicas y recursos para el aprendizaje, Caracas, 1996.